Nadie nace siendo fuerte. A lo largo de nuestra vida, tomamos diferentes decisiones en función de los acontecimientos, con el consecuente desarrollo de nuestra personalidad.
Con el paso de los años, he ido haciéndome más fuerte a base de ensayo y error, de decepciones y alegrías, aprendiendo a elegir el camino que más se adecuaba a mi.
Pero en la vida nada es constante. Las decisiones que tomamos derivan en otras, las situaciones que vivimos no son estables. La felicidad no es para siempre, pero tampoco lo es la tristeza. Ni la fuerza.
Ni mi Resistencia.